
Pionero en la práctica y en la docencia de una disciplina emergente conocida como Orientación Filosófica, el profesor Ordóñez aporta al programa del Máster en Homeopatía el conocimiento de una técnica de interrogatorio clásica aunque muy poco conocida, la mayéutica.
MEDICINA HOMEOPÁTICA: Profesor, será inevitable comenzar por una pregunta a la que sin duda estará acostumbrado: ¿Qué es la mayéutica?
PROFESOR ORDÓÑEZ: La tradición nos dice, según Platón, que es el arte practicado por Sócrates consistente en ayudar a los otros a sacar a la luz el saber que poseen y que, sin embargo, ignoran. Así es como vulgarmente se entiende el trabajo de la partera.
M.H.: ¿Mayéutica y homeopatía?
P.O.: ¿Qué es lo que ignora un sujeto en relación al arte del médico homeópata para que la mayéutica tenga algo que ver con esta actividad médica? Que, tal vez, su malestar se deba a la ignorancia de la relación entre su carácter y su cuerpo, al desconocimiento de que gran parte de su sufrimiento se deba a una queja del cuerpo debido al desequilibrio entre lo que es y lo que tiene que procurar ser para los otros.
M.H.: ¿Qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza cuando lo invitaron a participar en un Máster de homeopatía?
P.O.: Que la filosofía también puede ser un medio de ayuda para lograr el equilibrio.
M.H.: ¿En qué modo cree que la mayéutica puede enriquecer la práctica de la homeopatía?
P.O.: En el uso de la conversación entre médico y paciente. Saber cómo hablar y qué decir para que las entrevistas sean ya, por sí mismas, una vía de sanación.
M.H.: Como disciplina emergente, el Consejo Filosófico no está incluida en la actualidad en el programa docente universitario. Esa circunstancia permite que usted pueda comprender mejor que otros la situación de la homeopatía: siendo una disciplina de creciente aceptación social, esa aceptación no se ve reflejada en la misma medida en las instancias oficiales. ¿Tiene algún consejo, alguna idea para que tal desajuste pueda irse subsanando?
P.O.: Sí. Que no todo lo puede curar la medicina convencional, porque no toda enfermedad (malestar) se ve reflejada en el elenco diagnóstico de esa medicina. Pretender eso no sólo es una actitud de soberbia por parte de la medicina establecida de forma mayoritaria (lo cual no es otra cosa que una cuestión de carácter, en la medida en que se trata de mera soberbia y arrogancia) sino un reduccionismo científico imperdonable. La Universidad no debe comportarse como un medio al servicio de intereses determinados sino como un medio de divulgación de los saberes, sobre todo de los saberes contrastados en su eficacia (que no son todos los que la Universidad tiene en cuenta).
M.H.: Nos gustaría conocer su punto de vista personal, su opinión sobre la homeopatía.
P.O.: He probado muchos saberes y artes en el trato con el malestar, el sufrimiento y el dolor humanos, entre ellos la homeopatía y, ésta de manera específica, me ha ido bastante bien.
M.H.: Nos consta que usted ha leído a Hahnemann. ¿Cómo percibe un filósofo del siglo XXI las ideas de un médico innovador y polémico del XIX?
P.O.: Osado, talentoso y demasiado “joven” para la época que le tocó ejercer la medicina. Tuvo una visión holística del sujeto, hasta donde pudo, y aportó con su clínica y su obra una visión “antropológica” del trato con la salud que está a años luz de lo que hoy es el ejercicio de la medicina establecida. No sólo era médico.
M.H.: Como director del Seminario Permanente de Medicina y Filosofía, a cuya fundación contribuyeron tanto filósofos como médicos homeópatas, y que en la actualidad cuenta con médicos de diferentes escuelas, sociólogos, etc., ¿considera que la homeopatía, la visión de la realidad y del hombre que la homeopatía implica, puede aportar algo de positivo al conjunto del conocimiento y en particular a la filosofía?
P.O.: Por supuesto. Insisto, si recurrimos a las “plantas” para curar males: ¿por qué la homeopatía representa un problema en tanto que “otra” práctica médica? Si desde todos los puntos escuchamos mensajes que tienen que ver con la diferencia, la diversidad, el respeto, la tolerancia… ¿Dónde está el problema? La homeopatía, y el pensamiento de Hahnemann en particular, representan una visión del ser humano, una antropología completa, en la que las pasiones, los afectos, el carácter, así como las condiciones ambientales, son reconocidas finalmente como elementos determinantes de la salud. Hahnemann es “filósofo” en el sentido más clásico y común del término: un hombre que aspiraba a saber. La filosofía que pretende ayudar al sujeto que sufre tiene mucho que aprender de este taumaturgo y, a la vez, la homeopatía se beneficiaría mucho del saber filosófico sobre el sufrimiento (Epicuro, Protágoras, Aristóteles, Séneca…).
M.H.: Homeopatía y futuro…
P.O.: Apostaría por el presente, que es lo que determina el futuro. Si el master se consolida, en todos los sentidos, el porvenir no será otra cosa que la “normalidad” y “normalización” de una práctica médica tan legítima como otra cualquiera. No es buena la “medicina-convencional-centrista”.
M.H.:Para terminar nos gustaría que nos hablase brevemente sobre las Jornadas de Medicina y Filosofía, que se celebran bienalmente bajo su dirección y que, por ser un foro en el que tradicionalmente se han manifestado médicos homeópatas, estoy seguro de que interesará a nuestros lectores.
P.O.: Hasta ahora ha sido el foro de encuentro y desencuentro entre los dos modos de ejercer la medicina a los que nos venimos refiriendo. Sin embargo, las Jornadas de Medicina y Filosofía han supuesto un hito “académico” para la presencia de la homeopatía en la Universidad. En una democracia, que se precie, y en un ámbito nada pacato sino abierto a la innovación y al conocimiento, no se puede cerrar filas sobre una determinada posición o tendencia; el sectarismo, el reduccionismo y el aburrimiento son los peores enemigos de una institución que aspira a liderar el progreso científico, social y cultural. Hemos tenido enemigos “irracionales” (o afectivos) para con las Jornadas, pero ellos mismos han mostrado su cortedad científica y filosófica encerrados en una erudición que nada aporta a la sociedad. El carácter interdisciplinar de nuestro seminario y de nuestras jornadas es precisamente lo que la han hecho atractiva. Cada vez es mayor el número de ponentes que desean participar. Las publicaciones y su incidencia en el ámbito universitario y social han conseguido consolidarlas y hacer del ellas uno de los acontecimientos más atractivos de nuestra Universidad para los interesados en esta disciplina.